Escucha Psicoanalítica

 

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La escucha psicoanalítica

Hace muchos años, en 1895, Freud escribió un libro llamado 'Proyecto de una psicología para neurólogos'. En él se concebía una psicología fundamentada en un modelo neurológico. Luego, sus avances con los pacientes lo llevaron a construir todo un edificio teórico del psicoanálisis alejado de esa idea; sin embargo, la convicción de que el cuerpo y el psiquismo no están separados dio origen muchos años después  al enorme campo de la psicosomática. El funcionamiento humano es psicosomático por esencia. Todos somatizamos un día u otro, y estas enfermedades o somatizaciones, coinciden la mayoría de las veces con situaciones dificiles o amenazantes para nuestra economía psíquica. Es decir, cuando vivimos una experiencia con sobrecarga afectiva, o en la que exista mucho dolor mental, que sobrepase nuestra capacidad de defendernos de la forma habitual, puede darse la situación que, en vez de reflexionar y de hablar sobre esas emociones o sentimientos que duelen tanto, se tenga la tendencia a "hacer algo": comer mucho, fumar más de la cuenta, estar irritables o coger algún catarro.

Son vías diferentes que llevan a un mismo fin: dispersar el afecto de forma rápida, estar metidos en otra situación nueva que nos aleje de pensar en la situación original. Sin embargo, si frente a un conflicto interno o a una situación estresante externa, el único modo de enfrentamiento se traduce en la imposibilidad de pensar, estos pensamientos que no tienen cabida, que son expulsados de la conciencia sin darnos cuenta, provocarán que el cuerpo reaccione", probablemente por una misma vía de enfermedad, o a través de un mismo órgano. 

El psicoanálisis y el cuerpo

En las enfermedades psicosomáticas el daño fisico es real, pero es como si el cuepo se volviera loco. Es como si el lenguaje se hubiese trasladado al cuerpo; así el cuerpo "habla" pero de forma doliente.Por ejemplo, en una rectocolitis hemorrágica, cuando el intestino se va vaciando sin retención, pareciera que el cuerpo quiere desembarazarse de algo tóxico que no ha ingerido. Las personas que sufren de alguna enfermedad psicosomática, como el asma, el lupus, las úlceras, la psoriasis, entre otras, saben que su cuerpo se "alborota" cuando algo psicológico les perturba. Pueden ser muy pragmáticos, e intelectualizadores, pero como suelen tener muy poco espacio para la fantasía, y la capacidad para soñar se encuentra mitigada, podrán hablar de sus problemas pero de forma 'desafectivizada', como si los afectos estuvieran congelados; como si el detenerse a pensar en lo que verdaderamente ocurre más allá de le enfermedad, fuese una pérdida de tiempo. En una terapia psicoanalítica, es posible escuchar este "lenguaje" del cuerpo, pues es necesario ir haciendo la traducción, como si de un código secreto se tratase, de lo que se esconde tras esa forma de funcionar. Así, poniendo palabras, colocando afectos en donde hasta ahora sólo hay síntomas, podremos ayudar a buscar la salida a ese dialecto corporal sufridor, para que, además de lo biológico, se incorpore en esa persona la dimensión de lo psicológico.