El síntoma

 

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El síntoma en el psicoanálisis

Todos tenemos una idea aproximada sobre lo que este término significa. Si tenemos fiebre, dolor de garganta, estornudos frecuentes y malestar general, podemos pensar con bas- tante certeza, que padecemos un catarro fuerte; acudiremos al m ídico para que éste nos recete la medicación correspondiente y tomaremos 'el reposo indicado. En Medicina, el síntoma alude al fenómeno propio de una enfermedad.

Si entramos en el terreno de los procesos psíquicos, y tenemos una escucha como psicoanalistas, este sentido tan objetivo o tan concreto de los síntomas cambia se modifica. Lo usual es que cuando alguien acude a nuestra consulta venga por algún tipo de sufrimiento; a menudo la persona se queja de ciertos actos perjudiciales; que no le acarrean utilidad alguna, pero que no puede dejar de hacerlos, con el displacer y la angustia consecuentes. "Tengo miedo a los aviones; no soporto los espacios cerrados no sé por qué me emborracho los fines de semana y me disparato todo"; "me siento triste, la vida ha dejado de tener sentido para mi , este niño casi no tiene amigos en el colegio, casi no habla con nadie" "tengo insomnio, sólo pienso en el trabajo"; "cada vez que salgo de mi casa tengo que revisar varias veces que las luces estén apagadas, y los grifos cerrados", "aunque haya estudiado mucho me quedo en blanco en los exámenes"; "no entiendo por qué todas las parejas terminan abandonándome".

 

  • ¿Cómo entiende el psicoanálisis el síntoma?

 

Estos son algunos de los ejemplos que me vienen a la memoria sobre la inmensa gama de dolencias y matices que mencionan los pacientes al venir a la consulta. Cada caso, cada síntoma tendrá su propio significado en funcaón de las circunstancias y de la historia propia de la persona. Por esto, el psicoanálisis entiende los síntomas desde otra perspectiva, con otra mirada, pues sabemos que éstos son formaciones inconscientes, que evidencian o dan testimonio de un conflicto; situación ésta que ayudaremos a desentrañar y darla a conocer a esta persona que pade- ce. La finalidad es que pueda entender no solo el porqué de su sufrimiento, sino también el em- peño que parece tener en mantener el síntoma. El síntoma es como un disfraz: enmascara, esconde, distrae a través de su máscara, lo oculto, lo reprimido, el conflicto que el propio paciente conoce y desconoce. Lo llamativo es que esa persona atada, "disfrazada" con esa cobertura psíquica, quiere quitarse la máscara y siente que no puede, quiere dejar de actuar o representar ese disfraz variopinto que puedensuponer los síntomas y no es capaz...

Y es que el síntoma tiene su as en la manga, genera "beneficios" tales como que la persona sufridora pueda sentirse más cuidada o atendida; claro está, a costa de tener un yo más desvalido, de dejarse a sí mismo con poquísima energía psíquica disponible para situaciones más constructivas y valiosas. El síntoma retrata a veces claramente, y otras con cierta veladura, lo que simbólicamente puede estar representando dentro de la persona. El síntoma es molesto, incómodo, pero gra- cias a él, cuando este "disfraz" perturba mucho, el paciente puede querer venir a consulta para en- terarse qué hay debajo de esa máscara, qué es lo que tanto se desea ocultar para así vivir más genuinamente y sin tanto dolor.