Las fobias

 

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Psicología de las fobias. ¿Por qué?

Cada vacación representaba para Luisa un conflicto: por una parte, la posibilidad de una liberación, soñando con conocer destinos desconocidos, y por otra, el enfrentarse a la atadura de sus miedos, que no le permitían alejarse de su ciudad por temor a los aviones. Juan tiene un severo problema: antes trabajaba en una oficina en un primer piso y ahora lo acaban de ascender a un puesto de mayor responsabilidad, pero sus oficinas están en un octavo piso, y a él de pronto le ha surgido miedo a tomar el ascensor y a quedarse encerrado. Elena empieza a sentirse agobiada, con taquicardia y ansiedad, cada vez que tiene que ir a un centro comercial a hacer la compra en el supermercado: la gente le aturde, siente que puede caerse, y ya no puede ir sola sino acompañada.

Si a Luisa, Juan y Elena se les preguntara sobre el origen de estos miedos, tratarán de argumentar, con mayor o menor convicción lógica, a los ojos de un observador externo, el por- qué de los mismos; sin embargo, cualquie- ra de sus respuestas no son sino la máscara de un conflicte inc onsciente que ellos des- conocen. Todos sin excepción, en algún momento, hemos sentido miedo, y es que, desde la más temprana infancia, surgen fobias "que son normales" a la oscuridad, a la soledad y a las personas extrañas. Cuando el bebé descubre, sobre los siete u ocho meses, que él no es una sola cosa con mamá, que existen otros que lo separan de ella, como el padre, hermanitos y amigos, comienza a extrañarse de que no todas las caras sean las que él quisiera ver, la de mamá preferentemente, y por eso de ser un bebé sonreído y simpático con cualquiera, pareciera que pasa a ser un bebé asustadizo y llorón.

Esto no es un retroceso, ni mucho menos; es un logro psíquico que refleja que el bebé está comenzando a diferenciarse de su mamá, que no sólo existe él sino también ella, y que puede perderla. Existen otras fobias infantiles, que pueden reflejar una conflictiva interior, como la fobia a los animales, en las cuales el niño desvía hacia ellos impulsos hostiles, que en realidad tiene hacia su padre o su madre. La fobia es un síntoma que intenta protegernos de la angustia, y se compone de miedos exagerados ante situaciones, objetos, animales de los que se puede escapar. Sin embargo, de lo que no se puede huir es de nuestros propios conflictos internos. Ante un conflicto que genera angustia, como puede ser un deseo inaceptable, hostilidad que se rechaza, excitación que no se tolera, el yo articula una serie de procedimientos que modifiquen ese estado de ansiedad, y a través de mecanismos defensivos, como son la represión, la regresión y el desplazamiento, se crea un nuevo estado por el cual ya no se sufre por el conflicto original sino frente a un sustituto fácil de evitar. Se intenta huir de algo externo, pero el peligro está dentro, por eso la eliminación del síntoma per se sin ver las causas, probablemente ocasionaría que ese miedo se elimine, pero se desplazaría a otro lugar en el psiquismo, pues el conflicto no se ha elaborado ni resuelto. La fobia en cuanto fenómeno es sólo un indicador final de los múltiples disfraces con los que se puede enmascarar la angustia, y sólo cuando podemos acercarnos a los verdaderos temores que subyacen a estos miedos irracionales, sin tanto temor al desconsuelo y a las limitaciones de nuestra propia existencia, podremos conocer nuestros propios demonios interiores, y vivir con mas libertad.