Embarazo

 

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La psicología del embarazo

Raquel tiene un secreto; desde hace unas semanas lo sabe: está embarazada. Espera un bebé deseado, buscado. A veces no se lo cree, es una sensación extraña. A Raquel se le hacía imperiosa su maternidad, pues ya su reloj biológico emitía señales que no admitían mayor demora. Raquel está contenta, también está triste, no entiende muy bien por qué; sólo sabe que a ratos puede sentirse muy sensible y que, sobre todo, tiene mucho sueño: quisiera descansar todo el tiempo.Raquel quiere dar la noticia a su familia, pero no encuentra el momento, y es que ese secreto, tal vez sólo compartido con su pareja, necesita tiempo para ser asimilado, para reconocer que ese bebé añorado o soñado ya existe, es una presencia mínima en una ecografia, pero implica un cambio para el resto de la vida. Probablemente el sueño es una manera de ayudarla a preservar ese embarazo, a cuidarse, a hacerse cargo poco a poco, incluso antes de que su apariencia delate fuertemente el secreto de ese bebé. Antes eran Raquel y su pareja; ahora serán una familia.

No cabe duda de que tener la certeza clínica de un embarazo provoca una turbulencia fisica y psíquica en la futura madre y en el futuro padre. Sin embargo, al ser la mujer la que aloja dentro de sí al futuro bebé, percibirá y sentirá todo lo que acontece con una intensidad mayor y diferente a la de su pareja. Raquel en estos primeros meses tiene náuseas, y aunque sabe perfectamente que el embarazo no es una enfermedad, a veces se siente así, expresión psíquica de la ambivalencia de que suele generar la maternidad,  de la alegría y el temor. Se pregunta si será sano. ¿Cómo será? ¿Tendrá la nariz del padre o los ojos míos? ¿Me dolerá mucho el parto? ¿Podré criarlo bien? Son preguntas que más tarde se harán cada vez más presentes, y el entorno familiar, si es colaborador, prestará una útil ayuda, dándole sostén a esta futura mamá. A veces Raquel come más de lo debido, pareciera que come por los dos, y es que son muchas las maneras de irse haciendo cargo de que, efectivamente, ahora son dos; a veces Raquel se imagina que el bebé se la está comiendo a ella.

Fantasías en el embarazo y psicoanálisis.

 

Siguen pasando los meses y la barriga de Raquel es visible. Ya es un secreto a voces, conocido, que existe una presencia en la ecografia, el bebé ya posee su dinámica particular, se mueve y da pataditas, situación que le permite a Raquel poder tener más fantasías sobre ese hijo, que será hermoso, o será fuerte. Por lo general, piensa que será un bebé que la llenará de felicidad, situación que le permite proseguir su embarazo y calmar sus temores. El padre, más allá de ver los cambios fisicos de Raquel y las sucesivas ecografias, y de oír los latidos, también puede sentir la presencia fisica de ese nuevo personaje, a través de sus movimientos en la barriga.

Se acerca el final del embarazo. Ya Raquel está cansada, la barriga le pesa, tiene que ponerse almohadas y cojines para poder dormir cómoda. Los temores pueden aumentar, Raquel de pronto se asoma también a la idea de su propia muerte o la del bebé, unida al sentimiento de responsabilidad de dar vida a otra persona: de alguna manera, de haber cedido parte de su propia vida. A veces, si Raquel se siente algo eufórica, no siente nada, ni piensa en él; sin embargo, despliega una frenética actividad por arreglar la casa, la habitación, por preparar el nido. El bebé ya puede nacer de un momento a otro, durante estos días previos al parto puede reinar la incertidumbre, donde las ansiedades por el temor al parto, al dolor o a la cesárea se hacen mas presentes, todo esto va unido al descenso de la cabeza del bebé, a veces Raquel se angustia y tiene la sensación de haber dejado de percibir los movimientos del bebé durante todo un día, y es que el bebé ya está muy formado, no tiene mucho espacio para moverse.

 

Las contradicciones y su peso psicológico en el embarazo

 

Otro día Raquel siente contracciones, que resultan una falsa alarma, generalmente esta última no es sino una manera de ensayo, que Raquel ha necesitado para saber cómo deberá comportarse a la hora de ir al hospital. Finalmente el bebé nace, solo cuando puede hacerlo, cada experiencia de embarazo y parto es única, irrepetible e inolvidable, por fin Raquel tiene a su bebé en brazos, ahora puede tocarlo, olerlo, mirarlo, para comenzar a conocer a ese pequeño desconocido, que puede no ser el bebé que ella imaginó, pero que será el bebé al que de ahora en adelante cuidará, tratará de entender y aprenderá a querer.